sábado, 30 de mayo de 2009

Primeros pasos hacia la lectura
Paloma M. 5 de mayo de 2009

La lectura es, sin duda, el tema que más nos preocupa a los padres. Yo me encuentro ahora en ese punto, mi hijo acaba este año Educación Infantil y para el próximo curso, Primaria, necesita saber leer y escribir, al menos en el colegio en el que está. En nuestro caso particular se está haciendo muy cuesta arriba mostrando claros síntomas de rechazo hacia la lectura, aunque me pide que le lea toda clase de cuentos, al menos no se cierra a los libros.
El proceso de maduración en este campo es muy personal, al igual que no podemos obligar a un niño a hablar o a andar, mientras no esté preparado, no podemos hacerlo con la lectura, puesto que su desarrollo cognitivo y comprensión lectora también tiene su tiempo.
Alrededor de los 6 años es cuando el niño tiene desarrollada todas sus capacidades, con lo que se supone que la mayoría de ellos pueden leer, pero como toda regla tiene sus excepciones. Hay niños que con 4 años leen perfectamente y otros que con 7 años aún no son capaces de hacerlo correctamente, ambos casos entran dentro de la normalidad, aunque si bien es cierto no es lo mas habitual.
Lo principal es no preocuparnos en exceso ni transmitir esa preocupación a nuestros hijos. Ser constantes con ellos les ayuda, pero que no sientan presión al respecto, puesto que pueden llegar a sufrir un bloqueo y negarse en redondo a enfrentarse a ningún tipo de texto. Por otro lado, también hay que alabar cualquier tipo de avance que veamos, ellos sentirán mucha alegría de ver sus pequeños pasitos valorados, no olvidemos que es un gran esfuerzo que requiere mucha concentración y constancia.
Volviendo al caso de mi hijo, su profesora nos dijo en la última reunión que no tuviésemos prisa, que no nos agobiásemos por ver que algunos de nuestros hijos aún no sabían leer, aunque el programa educativo del colegio parece ir por otro camino, puesto que un niño cuando alcanza su maduración personal en este campo es capaz de aprender a leer en dos semanas. Lo que me gustó muchísimo es el símil que utilizó para el caso, nos dijo que para los niños el alfabeto no representa nada, es como si nosotros viésemos letras chinas, su cerebro no está capacitado para asimilarlo, de ahí la necesidad de la maduración lectora para que empezasen a “descubrir” realmente la letra y reconocerla entre las demás. Para conseguirlo cada colegio utiliza un método pedagógico específico, elegido por los profesores, que está diseñado para fomentar esa maduración.
Pero no todo queda en eso, un niño, como hemos repetido varias veces, aprende por imitación. No podemos incentivar a la lectura si nosotros no le servimos de ejemplo, si no tenemos libros en casa a su disposición, si no nos ven leer nunca, si no mostramos interés por la lectura,... ¿hace falta seguir?
Por ahora me voy a basar en algún simple truquito personal que he utilizado para incentivar la lectura en mi hijo, incluso alguno que mi hermana a utilizado con mi sobrina mayor para despertar el amor a la lectura, que por cierto ha conseguido, mas adelante profundizaré más en el tema.
Desde bebés es importante introducirles en la rutina lectora, contar un cuento o leerles un libro es fundamental, la mejor hora la de irse a la cama, pero en cualquier momento se puede improvisar una pequeña lectura.
Intentar darle emoción al relato, no leerlo de forma lineal y monótona, los cambios en la entonación hacen que el relato se torne mucho mas interesante.
Escenificar en la medida de lo posible las lecturas, bien sea disfrazándose e interpretando el cuento, o utilizar marionetas.
Llevarles a los cuenta cuentos siempre que podamos, de forma muy sutil les va acercando al mundo literario, también podemos realizarlos en casa. Un día en semana puede utilizarse con dicho fin, toda la familia reunida alrededor de un buen libro, esos momentos no se olvidan nunca.
Respetar mucho sus gustos personales, no obligar nunca a leer un libro que no les apasiona, pensará que todos son aburridos, mejor leerles las historias que ellos elijan, así fomentaremos su actitud positiva ante el libro. Este punto estaría en relación directa con su edad madurativa, ya que algunos niños un poco mayores siguen prefiriendo las lecturas mas infantiles, no debemos preocuparnos por ello, llegará el día que precisen otro tipo de libros.
No mostrarles la lectura como la alternativa al aburrimiento, las asociará fácilmente. El clásico comentario del niño “mamá, me aburro”, la posible contestación “¿por qué no lees un libro?”
Mezclar los libros con los juguetes, que sean totalmente accesibles a ellos, que los manejen a su antojo. Eso hará que los adapte a su vida cotidiana, no que los vea como algo que adorna la repisa y que solo se pueden utilizar en presencia del adulto.
No forzarles a leer con malos modales, gritos, imperativos ni malestar por nuestra parte. Solo conseguiremos abrumarles, con paciencia se consiguen mejores resultados.
En algunos casos los libros con pictogramas ayudan mucho, tienen dibujos llamativos y las historias se les hacen mas amenas.
Un truco que a mí me está funcionando es seguir leyendo yo los libros pero los títulos los tiene que leer él. Poco a poco va admitiendo esta técnica y va avanzando pasito a pasito. Cuando logra terminar de leerlo se siente importantísimo, no para de reír y saltar al tiempo que dice “lo he leído mamá”

http://www.pequesymas.com/lectura-infantil/primeros-pasos-hacia-la-lectura


Esta entrada está estrechamente ligada a la anterior, la que hacía referencia a la Feria del Libro. En esta noticia se hace más incapié en el hecho de inculacar la lectura a los más pequeños. En este caso una madre nos cuenta su caso con su hijo.
En mi opinión tiene toda la razón, al introducir e incrementar la lectura en los niños es muy importante saber hacerlo: mostrando interés por parte de los padres sobre todo. Como decía esta mujer, si los padres se muestran reacios a la lectura el hijo no va a mostrar ningún tipo de interés tampoco, ya que son niños y los niños son lo que ven, los niños aprenden por imitación asique tienen que ver unos padres motivados por la lectura. Motivados no quiere decir obsesionados, una manera de inculcar la lectura en los pequeños no es obsesionarse con que lean sino proporcionándoles refuerzos positivos que lleven al niño a hacerlo por sus propios medios, incentivándolos con las cosas que les gustan, ya que de esta manera el niño tendrá la iniciativa de coger un libro para que se lo lean, o en caso de niños más mayores incluso leerlos ellos solos.

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